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07 febrero 2019Campus Bilbao

Deusto reflexiona sobre la Carta Fundacional y el Plan Estratégico de la IAJU

Más de cien miembros de la Universidad de Deusto, pertenecientes a su Comunidad Apostólica, se reunieron el pasado 31 de enero en Loyola con el objetivo de hacer memoria de la última Asamblea Mundial de Instituciones Jesuitas de Educación Superior, celebrada los días 8-12 de julio de 2018. Fruto de aquel evento fue la creación de la IAJU, a la que se le dotó de un plan estratégico para el trienio 2018-2021. Prácticamente un semestre después, parecía necesario tomar conciencia de lo que, para muchos, representa un hito en la historia reciente de la misión universitaria de la Compañía de Jesús. Previamente, en otoño del año pasado, la Universidad de Deusto editó, en un número monográfico de su revista, los principales textos y conferencias de la citada Asamblea Mundial de la IAJU. Este número ha sido repartido por distintos lugares del mundo.

De la mano del jesuita colombiano Moisés Peña, la mirada de los asistentes fue focalizada sobre la carta fundacional de la IAJU. Se comprobó que los propósitos de la asociación, así como las prioridades de su plan estratégico respondían a lo más esencial de la intuición ignaciana sobre qué pretende la misión educativa de la Compañía de Jesús. IAJU es, después de todo, una recreación actualizada de un deseo universitario por servir evangélicamente a las personas, por arrostrar cuestiones humanas profundas y por favorecer la promoción de los desfavorecidos.

IAJU es finalmente una red. El encuentro de la Comunidad Apostólica valió para aceptar que esa red es simultáneamente una ocasión pertinente y un reto necesitado de respuesta. La red abre la conciencia a la dimensión global de los problemas que actualmente afectan a la humanidad. Por eso, inspira una responsabilidad nueva para abordar lo que necesita realmente el mundo contemporáneo. IAJU es así la invitación a una misión universitaria tocada de magis.

Pero ninguna red existe por sí misma, sino por el grado de asimilación que se haga de ella en cada uno de sus nódulos. El encuentro sirvió para detectar qué actitudes ayudan a internarnos en un modo distinto de ser universitarios. La Comunidad Apostólica de la Universidad de Deusto comprendió que la IAJU no sólo viene a nosotros, sino que nosotros hemos de ir a ella. Cómo materializar ese viaje de ida y proponerlo al gobierno de la Universidad de Deusto será motivo de trabajo en los próximos meses, una vez se haya ponderado la evaluación del encuentro en Loyola. Lo principal, por ahora, parece hecho: la red jesuita de instituciones universitarias no queda en el pasado; nos está diciendo algo para el presente y el futuro.