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15 noviembre 2018Campus Bilbao

Comienza el proceso hacia una posible beatificación del P. Pedro Arrupe

Ayer, en una carta dirigida a jesuitas, colaboradores y amigos de la Compañía de Jesús de todo el mundo, el P. General Arturo Sosa S. I. anunciaba el comienzo oficial del proceso hacia una posible beatificación del P. Pedro Arrupe, el que fuera Superior General de la Compañía de Jesús entre 1965 y 1983.

Impulsado por el Concilio Vaticano II, Arrupe representa para la Compañía de Jesús un puente de renovación carismática e institucional para afrontar el contexto actual y sus encrucijadas. Es muy difícil entender hoy lo que es y pretende la Compañía de Jesús sin tomar en consideración el legado de Arrupe. Supone una extraordinaria noticia que la Iglesia discierna el impulso del Espíritu en su vida, desde la intuición de que se está ante un creyente excepcional que ilumina su tiempo y que, a la vez, puede iluminar el nuestro.

Ciertamente Bilbao tiene en Arrupe a uno de sus hijos sobresalientes. Igualmente lo diría Hiroshima, donde atendió a víctimas de la bomba atómica caída sobre la ciudad el 6 de agosto de 1945. Pero además lo suscribirían los refugiados que hoy acompaña la Compañía de Jesús por muchos países, gracias a su intuición profética de que en ellos el mundo estaba ante una de las pobrezas más radicales experimentadas por la humanidad contemporánea.

La Universidad de Deusto confía en que el inicio de la causa de beatificación sea la confirmación de que una vida como la de Arrupe posee validez para toda época. Sin olvidar el Edificio Arrupe del campus de San Sebastián, nuestra Pasarela Pedro Arrupe -que se inicia con una estatua de Arrupe- quizás es la mejor metáfora de que, de alguna forma, siempre hemos de estar en tránsito, cruzando fronteras, para hallar el mejor modo de colocarnos cerca de quienes Dios nos dice que nos necesitan. De eso estuvo llena el alma de Arrupe.